Compostar la crisis: cuando la ruralidad deja de ser discurso y se vuelve acción

 En el segundo episodio de Usmeando Cultura, la conversación ya no se queda en la evocación romántica de la literatura ni en la utopía abstracta del cambio social. Esta vez, el micrófono se acerca a la tierra —literalmente— con la participación de la ingeniera forestal Hellen Suárez, quien introduce un elemento clave que suele faltar en muchos proyectos comunitarios: la materialidad del territorio.


🎧 Episodio 2: conversación con Hellen Suárez


Del discurso a la práctica: una conversación necesaria

Si el primer episodio giraba en torno a la palabra como resistencia, este segundo capítulo plantea una pregunta más incómoda:
¿cómo se traduce esa resistencia en acciones concretas?

La respuesta aparece en conceptos como la economía circular, la sostenibilidad y la necesidad urgente de abandonar modelos extractivistas que han definido históricamente la relación entre ciudad y campo.

No es menor que esta reflexión surja en Usme, un territorio tensionado entre lo urbano y lo rural, donde el páramo —ecosistema estratégico— sigue siendo amenazado por lógicas de explotación. Aquí, el campo deja de ser visto como “proveedor” y se redefine como sujeto político y ecológico.


El compostaje: una idea simple que incomoda al modelo

Uno de los puntos más sólidos del episodio es la explicación del proyecto de compostaje impulsado por la Biblioteca Comunitaria Usmeando Libros.

Transformar residuos orgánicos —como el estiércol— en abono para campesinos puede parecer una iniciativa pequeña. Pero en realidad, es profundamente disruptiva.

¿Por qué?

Porque cuestiona directamente la dependencia de insumos químicos y propone una alternativa basada en el conocimiento local, la autogestión y la sostenibilidad económica.

Aquí no hay retórica vacía: hay una práctica concreta que intenta cerrar ciclos, reducir costos y fortalecer la autonomía campesina.

Sin embargo, también surge una pregunta clave que el episodio deja abierta:
¿pueden estas iniciativas escalar sin apoyo estructural o terminarán absorbidas por el mismo sistema que critican?


Juventud rural: entre el abandono y la resistencia

El episodio toca un tema crítico: el éxodo de los jóvenes del campo.

La conversación reconoce una realidad evidente: la ruralidad sigue siendo percibida como sinónimo de atraso. Frente a eso, la invitación a “luchar por el pedazo de tierra” adquiere un tono casi militante.

Pero aquí vale la pena incomodar el discurso.

No basta con apelar a la identidad o a la dignidad campesina si no se transforman las condiciones materiales que empujan a los jóvenes a migrar: acceso a educación, conectividad, ingresos dignos.

De lo contrario, el riesgo es romantizar la permanencia en el campo sin garantizar que esa permanencia sea viable.


Cultura y política: cuando leer también es tomar postura

Uno de los momentos más interesantes del episodio aparece cuando Hellen Suárez habla de su relación con la literatura y cómo esta ha moldeado su visión del mundo.

La mención de Hombres de temporal no es casual. La obra funciona como puente entre la experiencia rural y la reflexión política, recordando que la cultura no es un accesorio del territorio, sino una forma de interpretarlo y transformarlo.

En ese sentido, Usmeando Cultura mantiene una de sus apuestas más valiosas:
entender que la comunicación comunitaria no solo informa, sino que forma pensamiento crítico.


Sembrar futuro, más allá del micrófono

Usmeando Cultura empieza a encontrar su tono cuando deja de idealizar el territorio y comienza a trabajarlo.

El compostaje, más que un proyecto ambiental, se convierte en una metáfora potente:
transformar lo que el sistema desecha en una posibilidad de vida.

Pero la verdadera prueba no está en el discurso ni en el piloto del proyecto.

Está en el tiempo.

Porque repensar la ruralidad no es solo hablar de ella:
es sostenerla, cultivarla y defenderla cuando deja de ser tendencia.

Y ahí, más que utopía, lo que se necesita es persistencia.



Comentarios